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🏚️ Terremoto: qué hacer antes, durante y después

Chile es el país más sísmico del mundo. La diferencia entre un susto y una tragedia está en lo que dejaste preparado y en lo que haces en los primeros segundos. Nadie improvisa bien mientras el suelo se mueve: la decisión hay que tomarla antes. Esta guía funciona sin conexión.

Antes Prepárate hoy

  • Arma tu kit: agua (3 litros por persona al día, mínimo 3 días), alimentos sin cocción, linterna, radio a pilas, botiquín, copias de documentos y algo de efectivo. Checklist interactivo →
  • Amarra una bolsa a la pata de la cama con zapatos cerrados de suela gruesa, linterna y silbato. Los grandes terremotos chilenos suelen ser de noche y lo primero que pisas es vidrio roto.
  • Ancla los muebles altos al muro firme, no al tabique liviano: escuadras metálicas para estanterías y closets, correa al televisor, soportes al calefont y cadena al cilindro de gas. Lo pesado va en repisas bajas y nada colgado sobre las camas.
  • Identifica la zona segura real de cada pieza: en un departamento son los muros estructurales de hormigón — los gruesos, junto al baño y a la caja de escalera — y bajo una mesa firme. No es el balcón, ni junto a un ventanal, ni bajo el marco de la puerta.
  • Ubica y prueba los cortes de gas, agua y electricidad, y enséñale a todos los adultos a cerrarlos a oscuras. Deja despejada la llave del gas: si hay que mover muebles para llegar, no vas a llegar.
  • Acuerda un punto de encuentro y un contacto fuera de la región, con los números anotados en papel. Y define hoy quién va por los niños, por el adulto mayor o por quien esté postrado, con su bolso de remedios listo.

Durante Los 60 segundos críticos

  • Agáchate, cúbrete y afírmate: al suelo bajo una mesa firme, sujetando una pata y protegiendo cabeza y cuello con el otro brazo. Sin mesa, pégate a un muro interior, lejos de ventanas.
  • Olvida el marco de la puerta. En construcción moderna no es más resistente que el resto, la hoja oscila y te puede golpear, y quedas de pie e inestable.
  • No corras a la calle mientras el suelo se mueve: los vidrios de fachada, las cornisas y los cables que caen son el mayor peligro.
  • Si estás en cama, quédate y cubre cabeza y cuello con la almohada, salvo que tengas encima una lámpara o una repisa: entonces rueda al suelo por el costado.
  • Si estás en la calle, busca espacio abierto lejos de edificios, postes y cables. El peligro no es el suelo: es lo que cae desde arriba.
  • Si vas conduciendo, detente a un costado lejos de puentes, pasos sobre nivel y túneles, y quédate dentro con el cinturón puesto.
  • Nunca uses el ascensor. Si te pilla dentro, marca todos los pisos y sal en el primero que abra. Tampoco enciendas fósforos ni velas: si hay fuga de gas, esa llama es el segundo desastre.

Clave Según dónde te pille

  • Departamento en altura: el edificio se moverá mucho más que el suelo y va a crujir; en una estructura sana ese balanceo es el diseño funcionando. Protégete en tu piso y no salgas al balcón.
  • Casa de adobe o albañilería sin refuerzo: el único caso en que salir puede ser mejor, y solo si estás a un paso de una puerta que da a un patio despejado. Si no, bajo una mesa firme y lejos de los muros.
  • Oficina: bajo el escritorio, lejos de ventanales y archivadores. Al terminar, evacúa por la escalera; no vuelvas por el bolso.
  • Colegio: el adulto mantiene al curso agachado y cubierto durante todo el movimiento, cuenta cabezas y recién después evacúa. Los apoderados no deben salir a buscarlos: colapsan las calles que necesitan las ambulancias.
  • Micro, metro o tren: quédate a bordo, afírmate de un pasamanos y protege la cabeza. No fuerces las puertas ni bajes a la vía: espera al personal.
Regla de oro costera: un sismo que no te deja estar de pie ES la alarma de tsunami. No esperes sirenas, mensajes SAE ni confirmación: camina de inmediato a una zona sobre 30 metros de altura o 1 km tierra adentro.

Clave Réplicas, magnitud e intensidad

  • La magnitud es una cifra; lo que sientes es otra cosa. La magnitud describe el tamaño del sismo en su origen; la intensidad depende además de la distancia, la profundidad y el suelo. Uno profundo y lejano puede sentirse suave, y uno cercano de menor magnitud puede ser destructivo.
  • No esperes la cifra para decidir: se publica minutos después, y esos minutos son los que importan. Decide por lo que sentiste — si te costó estar de pie o pasó del minuto, actúa como si fuera grave.
  • Las réplicas duran días, semanas y a veces meses, más intensas en las primeras horas y bajando de forma irregular. Una réplica puede dañar más que el sismo original, porque cae sobre una estructura ya debilitada: no duermas bajo un muro agrietado ni entres a un edificio dañado.

Después Las primeras horas

  • En la costa: si el sismo fue fuerte (te costó estar de pie o duró más de un minuto), evacúa de inmediato a zona alta, a pie y sin volver por nada. Ver guía de tsunami →
  • Ponte zapatos cerrados antes de caminar: el suelo queda cubierto de vidrio, loza y clavos, y una herida en el pie te deja fuera justo cuando hay que ayudar.
  • Revisa si hay heridos: controla sangrados con presión directa y abriga a quien esté en shock. No muevas a alguien con posible lesión de columna. Llama al 131 solo en emergencias vitales.
  • Corta el gas si hueles fugas, ventila, sal de la casa y no enciendas fósforos ni toques interruptores: una chispa basta. Llama al 132 desde afuera.
  • Antes de quedarte adentro: grietas diagonales o en X en muros de hormigón, columnas con el fierro a la vista o puertas que ya no cierran son daño estructural — sal y espera revisión profesional. Las grietas finas en el estuco son cosméticas.
  • Junta agua mientras haya presión: llena la tina, baldes y ollas. Si la autoridad sanitaria advierte que no es apta, hiérvela a hervor pleno durante un minuto.
  • Prefiere mensajes de texto: las redes colapsan. Deja el teléfono en ahorro de energía y pasa a ver a los vecinos que viven solos.
  • Infórmate solo por canales oficiales: SENAPRED, la autoridad regional y la radio a pilas. Circulan audios falsos anunciando otro sismo "más grande": nadie puede predecir eso. No los reenvíes.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si estoy dentro de una casa o edificio?

Agáchate, cúbrete bajo una mesa firme y afírmate hasta que termine el movimiento. Aléjate de ventanas, espejos y muebles que puedan caer. No corras hacia la salida ni uses ascensores durante el sismo.

¿Sirve pararse bajo el marco de la puerta?

No. Es un mito de las casas de adobe, donde el marco a veces quedaba en pie entre muros derrumbados. En construcción moderna no es más resistente que el resto y la hoja puede golpearte. Lo correcto sigue siendo agacharse, cubrirse bajo una mesa firme y afirmarse.

¿Debo salir corriendo a la calle?

No. La mayoría de las lesiones ocurren por caídas de objetos y vidrios al intentar correr durante el movimiento. Protégete donde estás y evacúa de forma ordenada solo cuando el movimiento termine.

¿Qué hago si estoy en un edificio alto?

Protégete en el piso donde estás, lejos de ventanales y muebles altos. El balanceo de un edificio bien construido es parte del diseño. No bajes escaleras en movimiento ni uses el ascensor: al terminar, evacúa con calma.

¿Cuánto duran las réplicas?

Días, semanas y a veces meses, más intensas en las primeras horas. Una réplica puede sentirse casi tan fuerte como el sismo principal y golpea lo que ya quedó debilitado. Ante cada una: agáchate, cúbrete y afírmate.

¿Cuándo debo evacuar hacia una zona alta?

Si estás en el borde costero y el sismo te dificultó mantenerte en pie o duró más de un minuto, evacúa de inmediato hacia una zona alta (sobre 30 metros del nivel del mar) sin esperar una alarma oficial: puede venir un tsunami.

¿Qué debo tener listo antes de un terremoto?

Un kit con agua para 3 días, alimentos no perecibles, linterna, radio a pilas, botiquín y copias de documentos; zapatos cerrados junto a la cama; un punto de encuentro acordado; y los muebles altos anclados.

¿Sirve llamar por teléfono después de un terremoto?

Evita llamar salvo emergencias vitales: las redes se saturan. Prefiere mensajes de texto o WhatsApp para avisar que estás bien, y reserva las líneas 131, 132 y 133 para emergencias reales.